martes, 15 de marzo de 2011

At the Bar

Todo lo que haces lo haces simplemente porque te apetece, no porque tengas que hacerlo.













Cenamos cada noche en un pequeño restaurante. Es todo de madera, y está precisamente sobre el mar, de modo que si bajas tres escalones ya estás en el agua. Leemos el menú sin entender muy bien qué dice realmente. Al final, pedimos siempre explicaciones. Las personas que trabajan allí son todas muy amables y sonríen. Y tras haber escuchado sus explicaciones más o menos comprensibles, hechas de gestos y risas, nos ponemos de acuerdo cada vez sobre un plato distinto. Quizá porque queremos probarlos todos, porque esperamos que al menos uno nos guste. Pero sobre todo porque estamos bien.

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