jueves, 28 de abril de 2011

La música me distrae de todo lo ajeno.

La música puede hacer que cambie tu estado de ánimo, que te haga saltar, cantar, bailar, deprimirte, llorar, relajarte, enloquecer, alterarte, gritar, susurrar. Todo eso dependera de la letra y la música que la acompaña. Porque cuando estas contenta te apetece ponerte la mísica al volumen máximo, bailar esa canción que tanto te gusta y enloquecer con ella. En cambio cuando no tienes ganas absolutamente de nada te pones una triste, que te relaje y te calme.

Sinceramente, a veces pienso que la música ocupa una parte de nuestras vidas.

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