sábado, 1 de enero de 2011

bye, bye


Creo que... bueno, que lo peor no sería que no hubiera nada después de la muerte, lo peor sería que hubiera otra vida. Y que fuera igual de jodida como esta.

Gracias por no volver nunca más 2010.

No.

Mi voz sonó a la defensiva, pero era verdad. No quería suicidarme. No lo consideré ni siquiera al principio a pesar de que la muerte hubiese supuesto un alivio para mí, sin duda alguna. Aún quedaba gente a la que le importaba.

Sin previo aviso.


Sin tener que hacer ningún esfuerzo y sin ninguna orden consciente, los músculos que rodeaban mis labios se contrajeron y respondieron a su sonrisa con otra que se extendió por mi rostro. Un extraño sentimiento de calidez me inundó la garganta, a pesar de la lluvia helada que se estrellaba contra mis mejillas.